En los últimos años estamos asistiendo a una sucesión vertiginosa de cambios que están alterando el entorno en el que nos movemos, transformándolo en un contexto muy diferente. Dos factores, en mi opinión, están siendo los aceleradores fundamentales; por una parte la crisis económica mundial y, por otra, la aparición de nuevas formas de comunicarnos.
La crisis económica ha situado a las empresas frente a un mercado de alta exigencia y competitividad, que les obliga a buscar mayor productividad y eficacia en el uso de los recursos disponibles, en un clima en el que se imponen el ahorro de costes y los recortes presupuestarios.
Por otra parte, el paradigma de las comunicaciones ha cambiado, poniendo a disposición de cada uno de nosotros y de las empresas infinidad de herramientas para comunicarnos en cualquier momento, desde cualquier sitio y con cualquier parte del mundo, en tiempo real y de forma asÃncrona, a través de una multitud de dispositivos diferentes.